30/9/03. En pleno corazón de la ciudad de Maracaibo se erige desde hace poco más de un año una alternativa de compra al más puro estilo vanguardista. Es Mercasa, una empresa con grandes proyectos que afina sus estrategias hacia un único objetivo: el consumidor.
Ernesto Mercadante, fundador y dueño de esta compañía de consumo masivo, se inició en las lides del supermercadismo como socio de NASA, una empresa ya desaparecida que en su momento llegó a ser una de las directrices del sector en la región occidental.
A escasos años de esta experiencia que más que sinsabores le dejó una mayor preparación para manejar los negocios dentro del ramo en el cual se ha especializado, Mercadante dice que "la principal contribución de los supermercados ha sido la transformación en la calidad de servicio en la manipulación de alimentos, a pesar de que el consumidor no considera totalmente el hecho de que le brindan calidad y servicio, además de bienestar, salud e higiene".
Como empresa naciente producto de esa experiencia previa, en Mercasa los planes de expansión no están contemplados, al menos en el futuro inmediato, porque primero espera que este mercado sirva para posicionarse "y nos sea útil a manera de laboratorio piloto de todo un proyecto que incluso podemos exportar".
Cuenta el empresario que poner en funcionamiento este proyecto implicó el desembolso de 650 millones de bolívares líquidos, invertidos básicamente en abastecimiento y remodelación de las instalaciones donde funciona. El local maneja ventas por 420 millones de bolívares mensuales.
Ernesto Mercadante se ha sumado a la competida lucha del supermercadismo zuliano en solitario, y se ha abocado a trabajar no sólo en la parte operacional de la compañía que preside, sino también en la parte de imagen. Cuenta que la denominación comercial de Mercasa surgió de una consulta popular efectuada en sus instalaciones, mediante la cual los propios clientes de la zona escogieron entre diez propuestas presentadas por el Consejo Consultivo para su votación. Si bien a las primeras de cambio el nombre de Mercasa trae consigo una alusión directa al apellido de su fundador, Mercadante explica que esta denominación surge de un juego de palabras que connotan un acercamiento del supermercado a sus clientes, "o algo así como el mercado cerca de casa o en el mercado me siento como en mi casa".
Vuelta a las raíces
"Creo en el formato de supermercado y no comparto la posición de quienes se inclinan por el de hipermercado, amén de las transnacionales que pueden venir con mayor tecnología y productos. Sin embargo, aquí muchos han adoptado el prefijo hiper sin saber realmente cuál es su contexto".
Con esta posición Mercadante explica el por qué enfatizan en la atención personalizada, al más puro estilo de antaño. "Personalmente creo que los supermercados deben volver al viejo formato de los mercados, porque estas figuran mantienen su posición, su importancia y su relevancia cuando el sector de alimentos sufre alteraciones, porque el consumidor se agota de ir a los hipermercados. Aunque el consumidor decidirá ir a comprar un producto puntual, va a tener preferencia por su supermercado, ese que le brinda atención personalizada habitualmente, le llaman para avisarle que ya llegó el lomito que estaba buscando o le saludan cuando va por los pasillos, como en las viejas pulperías".
Continúa alegando que "la gente se cansa de los grandes recorridos, de las grandes superficies, o por lo menos no las frecuenta con la misma periodicidad con la que frecuenta un mercado, a donde va por lo que le hace falta algo de momento". Por ello, considera que el feedback con los consumidores es un punto fundamental para garantizar la permanencia de estas empresas.
Frente a opciones mucho más novedosas también prefiere lo tradicional, pues a pesar de formar parte de una nueva generación de supermercadistas -tiene 40 años-, Mercadante se muestra reacio frente a las estimaciones de éxito que auguran a las compras por Internet. Más bien apuesta al servicio cara a cara como secreto de éxito, porque factores como la inseguridad de la red al momento de procesar los pedidos con la tarjeta de crédito o una razón más común que es la carencia del equipo necesario para conectarse con la tecnología harán que la tradición se imponga sobre los adelantos que en otros mercados son tan importantes. Enfatiza en el hecho de que "el supermercado futuro tiene que regresar al formato de mercado". "Hay que quitarle el super porque eso no dice nada. Las generaciones de 30 años en adelante sí recuerdan los mercados, esos donde el portugués te saludaba todos los días y te preguntaba por los hijos o por el reuma de la abuelita... Eso tiene que regresar...".
"Si se funciona con el formato de mercado se entiende cómo se da la interacción con los consumidores, por lo cual la gente va a estar mejor servida y se estrecharán los lazos de asiduidad y fidelidad necesarios para que el empresario pueda garantizar sus ventas diarias".
Sin embargo, acota que en toda esta dinámica hace falta un elemento esencial, que es una mayor participación de la industria en el juego, porque hasta ahora la manera como se han desarrollado las relaciones entre una y otros sólo ha generado altos costos para los supermercadistas, además de limitaciones en los márgenes de comercialización, sin que ello implique sacrificios de quienes inician la cadena, sino para quien les distribuye los productos y para quien los consume.
Por ello, exhorta a que se tomen las medidas necesarias para remediar la situación, pues ese desequilibrio "va a hacer que en los próximos cinco años los mercados no crezcan, se deterioren las infraestructuras, no se modernicen los establecimientos y se tengan plantillas de empleados mal pagados, lo que va en detrimento del actor más importante de la cadena: el consumidor".