29/9/03. Hoy en día cuando entramos a un supermercado no pensamos en los antecedentes de este establecimiento indispensable en la vida contemporánea. Pero el supermercado tiene un origen antiguo y son los grandes mercados persas y fenicios que llegaron a la península ibérica a través de los invasores árabes que permanecieron 700 años dejando una profunda huella cultural. En el mercado árabe, o Zoco, no sólo se vende comida sino que también otros géneros como telas, mirra de Abisinia, especias asiáticas y hasta el incienso. Con la conquista de América, los españoles trajeron el zoco a estas tierras, donde se fusionó con los pianti o tiangui, los grandes mercados de los aztecas y de la mayoría de los pueblos precolombinos. De esta mezcla surge la pulpería como un establecimiento comercial propiamente americano que, en el caso de Venezuela, fue el precursor de los abastos o bodegas y de los supermercados.
Los fundadores
Los primeros pulperos fueron los canarios, como establece don Rafael Ramón Castellanos, filósofo, historiador, autor del libro "Historia de la Pulpería en Venezuela" y regente de La Gran Pulpería de Libros Venezolanos, un verdadero templo del buscador de rarezas bibliográficas y del coleccionista de curiosidades de época, ubicado en Chacaíto, precisamente donde antaño estuvo una de las principales pulperías de Caracas.
"En las fundaciones de los pueblos había tres fenómenos el administrativo, el real, que era la autoridad del rey y el clerical, el cura que iba con la cruz por delante. En otras palabras, estaban presentes el alguacil, el misionero y el comerciante. Para que hubiese economía tenía que haber alguien que comprase o cambiase a los agricultores e indígenas lo que ellos producían por lo que necesitaban, como aceite o especias. Así pues el pulpero, el alcalde, el alguacil y el cura echaron la base de la formación de todas las ciudades españolas de América.
Bojotes y bojoticos
Alededor de la Plaza San Jacinto, que durante la Colonia fue el Mercado Mayor de Caracas, se abrían los portales que fueron los antecedentes de las pulperías. "Aquí en el mercado el que tenía un hato compraba al mayor, pero los pulperos compraban para distribuir al menor. El bojotico de sal no te lo vendía el que estaba en el mercado mayor sino el pulpero".
Y hablando de bojoticos, casi todos los pesos y medidas que se usaban en la época son de origen árabe, como el almud o la fanega (ver recuadro de "Antiguos pesos y medidas"), aunque había algunos de origen criollo como la totuma. "Era frecuente escuchar 'Dame una totuma de aguardiente'. En las pulperías despachaban aguardiente con licencia o sin licencia y si la tenían despachaban el 90 % del aguardiente 'sanjonero' y el 10% del licenciado".
Posadas y almorzaderos
Y es que las grandes pulperías caraqueñas llegaron a ser los verdaderos centros comerciales de la época, emplazados en los cruces de caminos, alcabalas o en la entrada a las ciudades. En la capital las principales estaban en la Puerta de Caracas, en la Alcabala de Urapal y en la de San Martín (cerca de la actual maternidad Concepción Palacios), en Las Adjuntas, en lo que hoy llamamos Puente Hierro, en Sabana Grande, en El Recreo y en las Delicias, entre otras. Todas combinaban la venta de comida preparada, géneros diversos y alojamiento.
"Esas pulperías tenían posada y terreno suficientemente sembrado de pasto para los arreos. El arriero jugaba un papel muy importante en la historia de la economía colonial y lo siguió jugando en la historia del abasto y aquí en Caracas hasta los años cuarenta. El lechero andaba en su burrito repartiendo la leche por La Pastora. Todavía en los años cincuenta descargaban en Caño Amarillo arreos de mulas. De Galipán siguieron bajando en mula flores y hortalizas hasta los años setenta".
Trojas y potreros
La pulpería debía mantener sus potreros en buen estado tanto en invierno como en verano, almacenar el heno, guardar el pasto seco y que la bestia comiera bien mezclando ese pasto con maíz y papelón que era la comida que llevaban en la marusa de bozal.
Incluso había pulperías de reposición que tenían almacén en la troja donde se guardaba lo que el gobierno por ley exigía, principalmente para bastimentos de las tropas, y a la que se subía mediante una escalera que bien podía estar por dentro o por fuera. La troja era una especie de depósito de madera muy fuerte porque tenía que resistir el peso de hasta 200 bultos de casabe (144 arepas de casabe eran un bulto), mas las fanegas de café, de papelón, de carne cecina y pescado salado entre otros géneros.
"La troja era en la pulpería el depósito más seguro. Los pulperos de origen indígena hacían las trojas a semejanza de palafitos y bohíos y le colocaban en las columnas de madera bejucos con espinas para que los insectos no pudieran subir a devorar la mercancía y sembraban el suelo de ratoneras. No hacía falta la fumigación".
Piedras y romanas
La romana, artefacto de pesar que aún hoy se utiliza en algunos mercados como Quinta Crespo, fue adoptada en Hispania durante el Impero Romano y llega a América con Hernán Cortés. "Pero los indígenas mexicanos tenían sus propias medidas, sus propios modelos criollos de la romana. Tenían, por ejemplo, el palo tipo yugo de la yunta de bueyes, que utilizaban en sus grandes mercados, colgándole piedras bien talladas que servían para calcular el peso.Una piedra era un quintal, las ponían a un lado del pedazo de madera que estaba sostenido en un yunque y en el otro lado ponían el producto". El mismo fenómeno ocurría con las perlas como moneda y con el quitero. "El comercio de los indios de la sierra de Coro, que aplicaron los mismos españoles, se basaba en el quitero que era un collar de muchas cuentas hechas de piedritas. Había también el quitero de oro en el Perú. Un quitero equivalía a dos perlas. Era moneda y ahí empieza lo de la media perla, el cuarto de perla, etcétera".
Ñapas y ñaperos
La ñapa no es de origen americano sino mesoárabe. "El árabe siempre tuvo la generosidad. del complemento, del regalo. Ellos acostumbraron a los españoles y éstos la trajeron a América. El indio no conocía la ñapa, luego la adoptaría porque era un estímulo para los clientes, desde México hasta la Patagonia".
Los pulperos de antaño idearon una forma original de retener a los clientes e incitar a los muchachos, que eran quienes hacían los "mandaos", al ahorro. El frutero, pepero o ñapero era un frasco grande, una caja o una totuma. "Cada vez que alguien gastaba una locha, que era bastante (12 centavos y medio) el pulpero le colocaba en el frutero, debidamente identificado, un grano de arroz; cuando gastaba medio real, un grano de maíz; cuando gastaba un real, una caraota; cuando gastaba un bolívar, un haba o caraota roja. Los sábados, después del mediodía, iban los muchachos y pedían su número y entonces el pulpero les daba en efectivo lo ahorrado".
El equivalente de la ñapa hoy en día sería los regalos que vienen con algunos combos de comida rápida o la papa o naranja de más que echa en la bolsa el comerciante después de haber pesado lo solicitado por el cliente o las tarjetas de los grandes supermercados que otorgan beneficios a los clientes frecuentes.
El fiao y la confianza
Lo que sí estaba en la mente del pulpero indígena era el concepto del fiao. "El indígena no era bruto, como muchos lo calificaban, era introvertido que es otra cosa. Yo conocí de muchacho en mi pueblo , Santa Ana de Trujillo, viejos pulperos indígenas que no sabía leer ni escribir pero llevaban con buen tino el negocio de prestar dinero, de fiar".
Fiar es una desinencia de confiar. "Yo confío en tí, yo te fío; es la fianza, la garantía. La fianza en principio era un personaje, un hombre que tenía posiciones, pero la palabra valía mucho, valía tanto como el dinero, por eso se iba cualquier pulpero y todas las deudas las tenía que pagar el fiador, porque él confió en que aquel personaje no le iba a hacer ninguna trastada".
"Algunos pulperos, los que sabían leer, llevaban un cuadernito con la contabilidad. Los que no dibujaban en la paredes signos y rayitas. El pulpero sabía que la raya larga era un peso, la media raya medio peso. El indio no llevónunca cuadernos, pero se han descubierto jeroglíficos que pudieron haber sido entre los indígenas símbolos de deudas".
Canarios y peninsulares
Al principio los canarios fuerion los principales dueños de pulperías porque los peninsulares lo consideraban una actividad deleznable para su "pureza de sangre" más imaginaria que real. ("Pulpero y ladrón el mismo corazón" era la despectiva tesis mantuana). De hecho toda la zona de La Candelaria (patrona de los canarios) hasta El Conde era pulperías.
"La esquina de Ño Pastor quedó nombrada así por un pulpero canario que fue fusilado por los los españoles. La virtud de Ño Pastor es que era generoso en ñapas. Iban muchachos de Chacaíto, de las Delicias de Sabana Grande, donde había una pulpería que vendía los manjares mejores y por eso se llamaba así, y se echaban ese viaje tan largo hasta la pulpería de Ño Pastor para que les diera ñapa. Ese Ño Pastor resultó ser uno de los pulperos que más gente arrastraba en esa Caracas de 1808 a 1815".
Muy cerca de allí estaba la pulpería de Ñoa Romualda, una criolla casada con un canario de apellido Rubí y la figuración de ella fue tanta que consagró la esquina con su nombre. Cuando El Libertador entró triunfal en Caracas aparece una niña que lo corona de laureles. Era la hija de 11 años de Ñoa Romualda, la pulpera de la esquina. El discursito que dio en el Cabildo abierto convocado por la municipalidad de Caracas para recibir al Libertador, está en las memorias de Páez y en los documentos para la vida pública del Libertador. Pero en el almuerzo de la Quinta Anauco no dejaron entrar a la niña, que quería repetir sus palabras, porque su madre, la pulpera Ñoa Romualda, no era blanca sino mestiza".
Pulperos y caudillos
A despecho de los mantuanos, el pulpero llegó a ser todo un personaje en la vida colonial y algunos llegaron a tener gran poder político y económico. La pulpería de Las Adjuntas podía almacenar 200 fanegadas de maíz en reserva para patriotas o realistas. Los pulperos estaban sometidos a los vaivenes de la guerra: nunca sabían si venían patriotas o realistas pero a todos tenían que darle comida.
"El pulpero se incorpora directamente ya cuando es jefe. José Tomás Boves, Francisco Tomás Morales que llegó a Capitán General, Andrés Rosete, José Antonio Páez, ¿dónde conforman su figura de caudillo? A través del mostrador de la pulpería. Ellos no necesitaban una tribuna porque ya la tenían en el mostrador".
El pulpero de Azángaro
Pero acaso uno de los pulperos más famosos y desconocidos -paradójicamente- de la historia haya sido Simón Rodríguez, el pulpero de Azángaro que muy poco lo han tomado en cuenta aquí. Rodríguez fue educador y pulpero en Chile, pero él no dejó la pulpería. Hay un viajero, Marquois que en 1843 lo encuentra en Azángaro y él publica en 1850 una larga entrevista con el pulpero de Azángaro, un pueblo al norte de Pasto cerca del Lago Tititaca donde recaló finalmente Simón Rodríguez, después de subir a Paita a ver a Manuelita Sáenz, donde estuvo unos seis meses, antes de ir a San Nicolás de Amotape para morir. Aquel filósofo magistral, iconoclasta, anatomista en las explicaciones puso a sus hijos nombres como: Choclo Rodríguez, que lo cambiaron por José y Zanahoria a una de las hijas.
De la pulpería al abasto
Con el nuevo siglo, y una vez curado el país de guerras intestinas durante los veintisiete años de la dictadura de Gómez, florece de nuevo el comercio y así lo reseña don Rafael Ramón Castellanos: "para 1892 había en Caracas 205 pulperías, mientras que para 1906, ya se había más que duplicado el número con 463. Desde entonces comenzó una nueva etapa en la comercialización al por menor. Surgió la tienda de víveres y frutos".
Después de la Segunda Guerra Mundial, se incrementa la inmigración europea a Venezuela. Los portugueses se dedican a la rama de panaderías y abastos, comprando viejas pulperías y cambiándole el nombre por el de "Abastos y pulpería", pero no la denominación que finalmente quedó fue Casa de Abasto o Abastos. Los nuevos establecimientos ofrecían otra configuración de
la mercancía, dándole preferencia los alimentos enlatados y embotellados. Desaparece la ñapa como institución y el fiao también, pues en casi todos los abastos se veía la inscripción "Hoy no fío, mañana sí".
-¿Se puede afirmar que cuando los pulperos han decidido bajar la santamaría se han producido grandes cambios políticos en el país?
-Hoy en día serían los distribuidores. Cuando toda esa gente baja la santamaría, no por presiones de saqueo ni porque los vayan a incendiar, sinoporque hay un consenso entre todos, tumban al gobierno. Porque ese es el fenómeno de la voluntad popular.